Cuando Jesús llegó a Cesarea, preguntó “¿Qué dice la gente acerca de mí, el Hijo del hombre?” y sus discípulos contestaron “hay gente que piensa que eres algún profeta o Juan el Bautista”.
Las personas tenían un concepto de Jesús -el gran Mesías- muy bajo; lo pusieron al nivel de humanos errantes y fluctuantes.
Luego, Jesús pregunta “y ustedes, ¿Quién dicen que soy?”.
Esta pregunta la siento hoy para mí…
“Raquel, ¿Quién dices que soy?”
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Eres Elohim quien creó cada parte de mi cuerpo, lo que ven mis ojos y mucho más allá,
El Shaddai; me llenas de Tu fuerza incalculable,
Tsidkenu; el gran Dios Justo,
Jireh quien me provee de maneras sobrenaturales;
Rapha; quien infunde sanidad en medio de la muerte,
Shammah; pues estás presente en cada instante de mi vida,
Elyon; aquella sombra altísima que brinda refugio indimensionable,
Roi; aquel que no duerme por cuidar de mí,
Olam; el Eterno,
Nissi; mi bandera y mi más grande galardón,
Mekaddesh, pues Tu al ser Santo, me santificas,
Mélek; aquel que lleva la gran corona de honor,
Sabaoth; quien está en primera fila para guerrear mis batallas,
Abba; quien me sienta en sus piernas, peina mi cabello y me llama “hija”,
Rohi; quien me hace descansar en lugares de delicados pastos y me pastorea junto a aguas de reposo,
Shalom; quien guarda mi corazón con paz inexplicable,
Emanuel; pues siempre estás conmigo…
Tú eres mi REMANSO.
Tengo conciencia de que jamás mis palabras podrán expresar quien eres para mí, esto solo es un destello de la respuesta a tu pregunta; una contestación que aumenta; pues cada día me muestras una nueva faceta de Tu amor.
Ahora, bien… ¿Quién dices tú, que es Él?